“No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar.”
(Éxodo 20:4)
El pasaje de arriba es muy fuerte para muchos de los que lo leerán hoy. Pero la Palabra de Dios muchas veces nos confronta y nos hace ver que hay cosas que estamos haciendo mal.
Probablemente, al igual que a mí, los han educado con mucha idolatría, y podría ser que aún en el día de hoy todavía exista algo de eso en nuestras vidas. Si deseamos tener una vida acorde con lo que Dios anhela para cada uno, entonces estás leyendo una reflexión que te hará comprender que hay cositas que cambiar.
En este mismo instante tienes que comprender que Dios rechaza totalmente la idolatría. Nuestro Padre Celestial condena todo tipo de adoración a otros dioses fabricados por los hombres. Los ídolos de antaño y los de ahora, todos aquellos que ocupen el lugar de Jesús en nuestro corazón.
Todo lo que admiramos de algún modo, que no sea nuestro Dios, es idolatría. Por lo tanto, es pecado (pecado significa desviarnos o errar de la verdad) y abominación (significa odio, repugnancia, asco) delante del Señor. A este tema hay que prestarle atención y tener cuidado. Nada debe alejarnos del patrón establecido por Dios ni ocupar su lugar santo.
En esto entran los distintos tipos de juegos, imágenes, personas o ángeles. Nuestro Padre es celoso y no permite competencia; además, con esto nos expresa su gran amor por nosotros al evitar que pongamos nuestra esperanza, nuestras energías y nuestra fe en cosas, objetos o personas que no hicieron ni lo mínimo de lo que hicieron Dios y Jesús por la salvación de la humanidad.
Dios es espíritu; es invisible, pero real. No lo podemos ver, pero sí podemos sentirlo y oírlo. Al Señor no le agrada que hagamos un dibujo de su rostro ni que hagamos una estatua que lo represente. La idolatría nos separa de Dios. No debemos estar involucrados en nada que tenga que ver con esta clase de cosas.
En este día, analiza tu vida con responsabilidad y, si encuentras o te das cuenta de que algo ocupa un lugar demasiado importante en ti, fíjate si no está ocupando el lugar de Dios. Si es así, échalo de ti inmediatamente, sin importar el costo.
¡Saludos de parte de la Iglesia de Dios de Crespo!